liviandades
ligero, por ejemplo, es descender flotando sobre un barco hundido. no un bote, no, todo un barco con su casco de madera, superficies metálicas, cabina, bodegas, algún motor… bajas por el túnel de luz que se forma siempre en mar abierto y empieza a dibujarse una forma, la reorientas, la pones como quieras porque tu mundo es tridimesional de verdad.
coges una termoclina que separa veintiocho grados de veintidos, tus manos se ven pálidas, intuyes qué zonas podrían pudrirse si fueras un zombi, parecen manos fantasmales, te preguntas si es algo de narcosis (era mi inmersión más profunda hasta la fecha), y sabes que te da igual, que estás ahí abajo y que tienes una visibilidad de cinco metros, que cuando bajas más no ves el fondo, que necesitas una linterna y pasar mucho más tiempo bajo el agua, y que flotas y todo está bien, aunque tengas la espalda quemada.
volver de la cosa subacuática ha sido bonito y hermoso, interesante. sí, ha pasado lo de siempre, el estado comatoso de todas las vueltas, esas dos horas de olvido y de una cierta confusión. pero todo es liviano y todo está bien. más que liviano, ligero.
liviano es sobre todo el trabajar (al menos durante estos dos días): no está mi jefe inmediato, no tengo proyecto asignado, entro cuando quiero y me voy a una hora respetable. ayer dediqué el día a dormir (accidentalmente) y a no cortarme el pelo (Carlos, mi peluquero, que también tiene derecho a tener vacaciones) y a subir las fotos del buceo a flickr. un poquito de preparación para otras cosas, un poco más de orden, un bocata tremendo como cena (una de esas maravillas arquitectónicas a base de huevo que hago de vez en cuando). hoy, el día estará dedicado a seguir liberándose de algunas cosas, como el bote de este fin de semana, en forma de opípara comida seguida de libaciones varias. en el aspecto más digital me estoy quitando de listas, revisando correo atrasado y acabando con las subscripciones de algunos feeds. y poniendo las cuentas al día (hoy han llegado dos meses de gastos intensos, así que la bolsa está llena, al menos tan llena como tendría que haberlo estado desde hace un tiempo). vamos, que estamos en condiciones de marcharnos a otro sitio, casi. sí, marcharnos. bueno, marcharme primero.
ayer también conseguí hablar un poco con alguien. aunque era un poco raro… más bien diría hablarle un poco a alguien, o responder a alguna pregunta de alguien. que fue llamada y por eso la conversación interrumpida (y no reanudada). en fin, las cosas que pasan, que es lo que tienen: que pasan.
otra cosa fue volver a correr, tras un mes y pico. la de ganas que tenía y lo poco que lo sabía. deshacerse por la calle, sentirse nuevamente feroz. no está todo, ni siquiera la mayoría de las cosas, pero poco a poco van tomando forma, creo. con la ventaja de tener todo ese tiempo por delante, desde la cosa vacacional a esa otra concepción del tiempo segmentado. para aprovechar todo ese tiempo bien sólo queda un poco más de concentración en las tareas concretas, un poco menos de multitarea, un poco más de obsesión. pero pinta bien, sí.
digamos que en Septiembre, ¿no?
About this entry
You’re currently reading “liviandades,” an entry on el blog de tnarik?
- Published:
- 08.26.08 / 1pm
- Category:
- general

No comments
Jump to comment form | comments rss [?] | trackback uri [?]